
¿Cuantas veces abandonamos el régimen, al ver que sólo nosotros lo seguimos? Al ver que terminamos cocinando para uno o dos platos y que además de ese esfuerzo, debemos añadir el de cocinar para el resto de la familia. ¿Difícil cierto?
Y aún más complicado si vivimos sólos, pues hay que admitirlo, cuando se trata de una meta en solitario , resulta mucho más sencillo comer fuera o volcarnos a la simpleza de algún snack o golosina del momento, antes que sumergirnos en la cocina.




